La celda -Microrrelato-



Despierto, levanto  la mirada, otra vez en una celda mugrosa y sin ventanas, rejas oxidadas, piso de tierra. Un cuerpo cuelga inerte desde el techo. Ha vuelto a ocurrir, es el tercero en éste  mes. ¿Qué clase de desgracia es la que cargo en mis huesudos y ya débiles hombros? ¿Qué Dios ha de querer que sea testigo de la muerte, del final de la vida? Más tarde llegarán los guardias  y finalmente me pondrán en aislamiento. Pensarán que ya no habrá nadie más en mi misma celda para suicidarse, para huir de mí, pero  se equivocan. Porque cuando esté sola,  por fin daré la cara ante mis demonios, quizá me desnuden, quizá me violen, más tarde se largarán orgullosos y satisfechos. Luego de tanto quedaré frente a la soledad, un último suicidio en ésta miserable vida, soledad, amiga mía, luego de esta noches, ya no estarás conmigo.

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