Feroz



No recuerdo muy bien como había llegado a ese lugar. Solo sé que corría en la oscuridad mirando de vez en cuando a mis espaldas sin saber realmente hacia donde iba, de que huía. La luz comenzaba a nacer. Llegué al final  del camino, me sorprendí al darme cuenta que me encontraba en una cueva. Al salir me encontré con un paisaje muy solitario y relajante. Al recorrer el lugar me di cuenta que me encontraba en un promontorio de elevada altura, rodeado por un mar de tono azul oscuro.

-         - ¿Irlanda? -  Le susurré al mar.

Como era de esperarse nadie me contestó.


Camine un rato, dejando atrás toda la locura, desesperación y confusión que me había dominado minutos antes, resguardándome en la seguridad que trasmite la luz del día.

Me detuve, miré el mar, sentí la brisa rozar mis colorados cachetes

- Una caricia de la soledad - pensé.

Respiré hondo y me senté de forma india frente al paisaje azulado, dejando que me hipnotizara. Quizá estuve unos minutos, quizá algunas horas, no me importaba. Luego de tanto tiempo, por fin podía sentirme feliz. Había deseado tanto escapar de éste mundo cruel y lleno de escoria que estar en ese lugar, sin nadie más, era perfecto.Escuche el silencio por un rato, hasta que un  jadeo lo interrumpió.

 ¡Nunca me hubiera imaginado toparme con una cosa así!



Era un monstruo de  ojos negros, grandes y saltones. Las orejas se erguían puntiagudas en lo alto, marrones y peludas.  Su apariencia contrastaba con el cielo azul y las nubes esponjosas.

-         Este esperpento no merece vivir aquí, en éste mundo tan hermoso-  me dije.



No alcanzaría más de un metro de altura. Era un cuadrúpedo que se mantenía erguido en dos patas. Sus extremidades eran cortas, pero fuertes. No existen palabras capaces de describir la expresión en su rostro, la forma con la cual me miraba, y los horrendos rasgos que aún no son borrados de mi memoria.

Sin embargo, quiero destacar que lo que  más me atemorizaba de ese ser era su boca. Mostraba continuamente unos filosos y blancos dientes. Se ordenaban uno al lado del otro en modo de sonrisa, pero aun así, no tenía nada de amistoso.

Su pecho se contraía muy rápidamente; mi corazón comenzó a seguirle el ritmo.

Le sonreí tímidamente. Trataba de no hacer movimientos bruscos para no alertarlo, quería demostrarle que todo estaría bien, que me iría si eso quería, que habría alguna solución, que no era necesario llevar nuestro encuentro a otra dimensión.

 Fingía que todo estaba bien, creo que él sabía que no era así, quizá olió mi miedo, mi nerviosismo; quizá leyó mi mente, mis sentimientos.

 Por un momento pensé que lograría salir ilesa de esa situación, pero no fue así.

Impulsado en sus patas traseras dio un certero salto en mi brazo y me mordió.

En ese momento no me di cuenta, pero  ahora noto que esa mini-bestia, tan corpulenta  y prepotente no pesaba más de un kilo. Recuerdo agitar mi brazo en el aire con el peludo bicho prendido en mi antebrazo. Grité de dolor, le pedí ayuda a la nada, le rogué a todos los Dioses siendo atea, le golpié con mi rodilla unas cuantas veces, pero nada le hizo soltarme.

La desesperación era tal que me era imposible ejercer la suficiente fuerza como para liberarme de él, ¡de esa bestia feroz de ridículo tamaño!. Cada vez afirmaba mas sus dientes en mi antebrazo derecho, podía sentir como sus dientes exploraban mi cuerpo, primero mi piel, luego mi musculo y finalmente mi hueso.

Mi sangre regaba el pasto y pensé en rendirme. Comencé a marearme por la pérdida de sangre y pronto caí al suelo perdiendo la conciencia, él soltó mi brazo.

Recuerdo al cielo celeste y a su rostro desenfocado, mirándome.

Unas últimas y débiles palabras salieron de mi boca dirigidas hacia esa alimaña

-Feroz, ¡detente! -

Abrió su boca gruñendo mientras el aliento a sangre me inundaba por completo, se dirigió a mi cuello y desperté.

Me encontré tendida en mi cama mirando al techo, el techo oscuro donde antes había visto un cielo. Sobresaltada y con lágrimas en los ojos me senté. Hasta el día de hoy quiero creer que ese encuentro fue un sueño, sin embargo nunca entendí porque desde esa noche ya no he podido mover mi brazo derecho, ni articular palabra alguna.

2 comentarios:

  1. Me ha encantado tu nueva historia,te felicito Lore, ¡¡¡Sigue así!!!!. me ha encantado mucho tu blog, sos una gran escritora. te deseo muchos y nuevos éxitos en este año nuevo :).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Nicolas , muchas gracias por tus palabras. Éxitos para ti también . Nos estamos leyendo :)

      Eliminar